Toda empresa o firma profesional necesita un logotipo con el que representarse. Un icono visual que le identifique y le haga reconocible ante el público al que se dirige. Se trata del
primer contacto de la marca con el cliente, y
puede llegar a ser un elemento decisivo en el éxito o fracaso de la misma.
No debemos subestimar el poder que puede tener una simple imagen.
El logotipo, una inversión
Por tanto, encargar el diseño de un logotipo tiene que ser considerado no como un gasto, sino como una inversión, probablemente una de las más importantes. Esa imagen va a acompañar siempre a la firma, y una vez lanzada al mercado ya no hay marcha atrás.
Es clave realizar un buen trabajo desde el principio, por tanto,
debemos confiar esta tarea a un diseñador gráfico profesional. Pero, ¿a quién recurrir? Aunque la calidad no tiene por qué ser cara, si queremos un buen rendimiento no debemos escatimar en gastos ni devaluar el trabajo que conlleva un encargo como este.
Se trata de un largo y complicado proceso en el que la creatividad y la destreza resultan fundamentales.
A la hora de presentar un presupuesto, el diseñador gráfico debe tener en cuenta estos aspectos.
- Conceptos. Cuantas más ideas desee reflejar el cliente, más compleja será su elaboración y, por tanto, más horas de trabajo y dedicación.
- Revisiones y asesoramiento. Las revisiones brindan la posibilidad de que cliente y diseñador colaboren en el diseño del logo. El cliente puede tener la posibilidad de dejarse asesorar por un profesional, e igualmente este último puede captar más ideas por parte del cliente, convirtiéndose así en una colaboración en la que ambas partes tienen un objetivo común.
- Tipos de logo. No todos los logotipos son iguales. Bien podemos crear un logotipo, que es sólo texto, un isotipo, que es una única imagen, o un imagotipo, la combinación de ambos elementos.
Igualmente,
el diseñador freelance fijará su precio en función de su experiencia, su reputación, otros trabajos importantes que haya realizado, así como de la situación del mercado.
A la hora de encargar un diseño,
será el cliente el que tenga que valorar qué inversión quiere realizar en su marca, en quién confía para ello,
y qué importancia le da a un buen diseño. Por su parte,
el diseñador debe adecuarse a las necesidades de su cliente, e intentar ajustar un presupuesto adecuado y viable en acorde a las exigencias.
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