blog de diseño gráfico

Cuando algo se pone de moda y “triunfa”, ese algo nos hace a todos parecidos… es difícil que destaque ese aspecto tan personal y distinto de cada uno de nosotros. No importa de qué producto estemos hablando. Si es diseño gráfico, se siguen las mismas tendencia; si son colores, utilizamos la misma gama; si es mobiliario, nuestras casas se parecen y, si es alimentación, nuestras neveras se llenan de los mismos productos. Sin embargo, parece que la tecnología ha conseguido dar con la combinación “imposible”: que algo que está de moda y crea tendencia, nos convierta uno por uno, en seres diferentes capaces de explotar lo único de cada uno de nosotros.

Campañas de publicidad, anuncios, e-mails y banners con un llamativo diseño gráfico. Si durante estos días escucháramos que estamos a punto de vivir el viernes negro o simplemente nos contaran que, una vez más, llegan las rebajas, es muy posible que semejante fecha no causara la misma ‘revolución’ que causa la que, desde hace algún tiempo, viene siendo la nueva forma de llamar a la mayor fiebre por comprar que quizás haya tenido lugar hasta ahora.

El diseño de un producto nace de una idea y lo hace con el fin de transmitir y crear una emoción en el consumidor. El diseñador se inspira en algo que a él le hace reaccionar, le genera una inquietud o simplemente, le gusta. A continuación, plasma esa sensación y ese gusto en un objeto, y en la marca con la que darlo a conocer.

Ya hablábamos de esto en un artículo anterior, como en la mayoría de los productos, en el vino, la marca y el packaging son casi tan importantes como el propio producto en sí. Cuando hablamos de marca, lo hacemos de la imagen que ésta tiene entre los consumidores y si hay algo que se encarga de transmitir esa imagen, son las etiquetas de vino sobre las botellas, una etiqueta que por su diseño la distingue del resto y se convierte en una de sus señas de identidad.